Poniente sur

Décimo séptimo telegrama abierto

jueves, julio 30, 2009

Primera plana: Real Madrid paga por Cristiano Ronaldo cantidad con ceros y ceros y ceros. A la izquierda: gobierno de la ciudad organiza comedores comunitarios para satisfacer las mínimas necesidades de las zonas de media, alta, más alta y vergonzosamente muy alta marginación. Cultura: Fernando del Paso ingresa a la Academia Mexicana de la Lengua. Abajo: escuelas en situación precaria, carecen de electricidad, son usadas como gallineros; tienen letrinas, eso sí.

Décimo sexto telegrama abierto

miércoles, julio 22, 2009

Estábamos en Bellas Artes. Hay una hora siempre en cada sitio. Incesantes mujeres habitando el panorama entero, feliz, el más divino, el más insoportable. Un instante. Entonces pueden vérsele las alas, un perfil, una falda, las pupilas y por qué se va, señorita, por qué nos disminuye, también ese gesto es feo.

Décimo quinto telegrama abierto

jueves, junio 25, 2009

Los seguí porque ella era bonita, muy bonita. Cruzaron el Eje Central. A él se le ocurrió decir que sería una maravilla encontrarse casualmente en ese tan transitado cruce con una persona a la que no se ha visto en mucho tiempo. Luego se le ocurrió decir que hubiera sido una maravilla encontrarse con ella, casualmente y no, en el mismo cruce y en cualquier otro lugar, pero no lo dijo. Entraron en el patiecito que está detrás de la Torre Latinoamericana. A ella le gustaron las escaleras de madera del edificio de al lado; a él, el coche invadido por plantas y ella. Caminaron por Madero hacia el Zócalo; lo rodearon. Cuando los perdí de vista fue porque estaban detrás de la Catedral. Doblaron la esquina pero él, por ingrato, no quiso ir a Santo Domingo, y ella y yo nos quedamos con las ganas. Pasaron frente a mí cuando volvían. Los seguí por 5 de mayo. Hablaban de no sé qué caballos de mar y de tierra, o de la estatua del caballito tal vez, frente al Palacio de Minería, donde estuvieron mucho rato cantando canciones en otras lenguas. Volvimos a Bellas Artes. El domingo ya era noche.

Décimo cuarto telegrama abierto

domingo, mayo 31, 2009

Ustedes están para saber que hubo una vez un primer emperador de México. ¿Y quién era ese señor? No era, para desgracia nuestra, el grillito cantor. Su nombre y su retrato están en los álbumes de biografías (¿te acuerdas, Jorge?) y en algún libro de texto o de sexto de primaria. Ustedes están para saber que México hacia mil ochocientos veintitantos era tan independiente y tan pobre que tuvieron que pedir prestada una corona para investir de plenos y prestados poderes al señor emperador. Ahí se armó el desmadre, porque aunque pobre, muy pobre, nuestra recién libertada nación (quiero decir imperio) no iba a permitirse la indecencia de tener un gobernante mal pagado, así que, ya de paso, pidieron prestada una cantidad secreta que alcanzara para sufragar efectivamente los servicios prestados (creo que con intereses) por el emperador y los gastos de las siempre pertinentes celebraciones. La deuda persiste. Los intereses del emperador siguen siendo cobrados por los altos funcionarios (aunque muchos no funcionen y sean más bien chaparros). De la deuda externa y la corona (que se hizo perdidiza en un viaje trasatlántico) no sé dar noticia franca. ¿Se nota que no soy historiador?

Décimo tercer telegrama abierto

jueves, mayo 28, 2009

¿Michoacán o Michigan? ¿El derecho y el revés de la tortilla o la evolución del punto sobre la letra i o defensa de la quesadilla? ¿El día en que Funes conoce el Aleph o el amor en los tiempos de la influenza? ¿Ying o Yang? En 1918, cuando nuestra lejana parienta la gripe española recorrió el orbe, nació Juan José Arreola, en Zapotlán el Grande (estas verdades las refiere don Juan José en un doctor lugar de su volumen; las que se siguen nomás las sueño). La tía de un señor que todavía le vive en mi pueblo le confía a don Juan José, finas y verosímiles, sus conjeturas: la alerta epidemiológica fue declarada un 23 de abril con el propósito ruin de ocultar en una bruma de pánico sanitario la proximidad del día del niño, la suspensión de actividades fue extendida hasta el 11 de mayo para eludir impunemente los festivales del día de la madre, pero era preciso regresar a clases antes del 15, por razones que sólo podría explicar la bruja de un cuento sindical. Don Juan José sabe reírse y ha creído en esta y otras más cándidas hipótesis. Las epidemias, con el tiempo y un ganchito, vuelan; los genios permanecen.

«« P'atrás P'adelante »»

Poniente sur, apuntes personalísimos a manera de bitácora o íntimo diario o váyase a saber, es obra intelectual (las más veces no tanto) de Javier Pulido Luna. No se prohíbe ni se recomienda su reproducción total o parcial y ay de aquel que se atreva.