Décimo tercer telegrama abierto
¿Michoacán o Michigan? ¿El derecho y el revés de la tortilla o la evolución del punto sobre la letra i o defensa de la quesadilla? ¿El día en que Funes conoce el Aleph o el amor en los tiempos de la influenza? ¿Ying o Yang? En 1918, cuando nuestra lejana parienta la gripe española recorrió el orbe, nació Juan José Arreola, en Zapotlán el Grande (estas verdades las refiere don Juan José en un doctor lugar de su volumen; las que se siguen nomás las sueño). La tía de un señor que todavía le vive en mi pueblo le confía a don Juan José, finas y verosímiles, sus conjeturas: la alerta epidemiológica fue declarada un 23 de abril con el propósito ruin de ocultar en una bruma de pánico sanitario la proximidad del día del niño, la suspensión de actividades fue extendida hasta el 11 de mayo para eludir impunemente los festivales del día de la madre, pero era preciso regresar a clases antes del 15, por razones que sólo podría explicar la bruja de un cuento sindical. Don Juan José sabe reírse y ha creído en esta y otras más cándidas hipótesis. Las epidemias, con el tiempo y un ganchito, vuelan; los genios permanecen.
