Por propia voluntad la mano empieza
Por propia voluntad la mano empieza
su viaje por la letra y por el tacto
las ganas de estrecharse en el entreacto
con la palabra justa y la dulceza
de una brillante piel en cuya pieza
las sílabas se aclaran ipso facto
y exhala una caricia en el exacto
momento en que la rima se confiesa.
Y aunque mi mano a veces no aventure
ni una caricia sola ni con verso
y lamiendo el vacío se torture
tal vez tenga esta pena algún reverso:
que sea más claro el tacto y la escritura
cuando te palpe al fin con lengua pura.
Soneto a cuatro manos
Luis Flores Romero
Javier Pulido Luna
