Poniente sur

Circunloquio de la noche

sábado, septiembre 29, 2007

No es un signo ni una noción. Tampoco nombra un momento oscuro y prolongado ni una sincronía presidida por los astros más lejanos. Se deja mirar después de las seis de la tarde, pero durante los meses irregulares nunca asoma antes de las ocho. En ciertas latitudes su duración se reparte de seis en seis. Es inútil pretender que los relojes la contengan: no cabe; o que la dividan en partes iguales. Es, por naturaleza, asimétrica.

Se puede atravesar en coche o en tranvía, en olas o en río. El viaje por aire complica la vigencia de sus fronteras, las prolonga o las acorta. Yo todavía no lo sé. Es terreno propicio para las violetas y el abeto, el sueño y la vigilia, la soledad y la tertulia, el encierro en la ciudad y el paseo por ese pueblito del sur que está a orilla de carretera. Conserva sus puntos cardinales, su volumen preciso que ignora la convención de los husos horarios y cuya estatura no está prescrita por el ozono.

Aquí, en la fracción que reconozco, la frecuentan el frío, un aroma discontinuo y una música intocable. En ella entramos los peregrinos de la tarde. En ella atendemos los pendientes, consideramos el día, ponemos las llaves en su lugar. Nos vigila de reojo mientras acomodamos libros según el color y camisas por orden alfabético. En ella también desbaratamos el muro cotidiano de la fatiga que no nos permitiría avanzar con soltura hacia la mañana por venir.

1 comentario »

  1. Tú sí que publicarías hasta los arbolitos gramaticales de la clase de Español.

    Luis Flores Romero — 22.11.2007 — 23:40

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Poniente sur, apuntes personalísimos a manera de bitácora o íntimo diario o váyase a saber, es obra intelectual (las más veces no tanto) de Javier Pulido Luna. No se prohíbe ni se recomienda su reproducción total o parcial y ay de aquel que se atreva.