Cierta decadencia
Aquel previo instante que fuera la nada.
La luz y una voz que nombrara las cosas.
Las eras abiertas cual frágiles rosas
que en pétalos, horas, serán deshojadas.
Acaso tus ojos miraron el río
que Heráclito sabe en eterno ajetreo
y cuando pisaste el terreno baldío
probó tu destreza fundar el cimiento
de aquellas ciudades, y fue tu cuidado
dejar bien alzado el palacio que asombra,
forjar los metales, la guerra, el Estado,
por que no quedara tu mano en la sombra.
Además, el oro fue afán de tu especie,
la riqueza bruta, pero no al servicio
de dioses comunes; no fue el sacrificio,
no fueron los cantos, mas fue tu deleite.
Quisiste —y no puedes— detener el río,
ni hacer la represa o dar cauce a sus aguas,
y en tanto olvidaste placeres del alba
y eres paradigma de espanto y desvío.

espero que no.
scarlett — 27.5.2007 — 20:48
Y sin embargo, se puede encauzar el río … con cariño y paciencia.
Dinosaurio — 8.6.2007 — 10:37