Memoria de un crimen en martes
martes, marzo 27, 2007
Pero tenía que arrollarme el crimen,
dejarme sucio de pistola y amenaza,
el plomazo de pasmo en los pulmones
y una mano que descorazona mis bolsillos.
Si hubiera creído en el juego
de las armas fingidas,
el testimonio de esta hoja
se habría perdido en aquel charco de sangre
y huido en trémulas luces
de sirena ciega.
En la boca del estómago me duelen
las balas fermentadas de la angustia.

Ey Javiersón!!!. Disculpa el comentario absurdo, inútil y estúpido que te haga en las siguientes líneas (empezando por lo anterior), pero tu poema, si no me he equivocado tiene como fondo ese inisual percanse con el sector delictivo de…barranca del muerto? Y pensar que probablemente era una pistola de plástico…
Me han gustado los dos últimos versos, son muy buenos. Saludos!!!
Nidia — 8.5.2007 — 14:56