A salvo quiero estar yo del invierno
A salvo quiero estar yo del invierno,
inmune a los estragos de la helada,
a bordo del velero de tu cuerpo:
nave en que mejor derivo por las tibias aguas.
Marea que sube y que baja, tus pechos,
y más al sur el jardín en que me aguardas
y una flor absoluta que es ese estrecho
que cruzo y hago fondo en el continente de tu alma.
Tu piel, península de ti, orografía
de aire puro que se consume en besos:
allí habitante yo de tus colinas
durante todas las estaciones de tu tiempo;
al fin inmune, en la cumbre de tu clímax,
a salvo de la helada y del invierno.

—
Has hecho silencio en el lugar preciso.
— 1.12.2006 — 12:19