Caben en el vaso de la noche
martes, octubre 31, 2006
Caben en el vaso de la noche
la ciudad y tus ojos,
una araña de luces
que asciende humo.
Nadie dirá
-ninguno podría decirte,
si te fijas-
que estás solo.
Para el desayuno o la cena
bastarán un andén,
los breves minutos,
una sola moneda.
La oscuridad tendrá dos pisos;
una habitación, la tarde, a secas;
la cobija, el insomnio de tus zapatos
y será de veras como si durmieras
sobre el vacío.

queridísimo Javier, me parece un gran poema, ya te lo dicho en la escuela; sabes, quizá, que me enorgullece tener como compañero a una persona que se perfila como un gran lingüísta y poeta. Sabías que Härold Pinter fue un gran lingüista, muy reconocido por cierto. No sé bien por qué te lo dije.
Leo: caro compañero, no es menor orgullo el mío al compartir contigo; entérate de que tus palabras me halagan tanto como me afligen, sabrás que le temo a la vanidad y similares, y que ya depositadas en mí semejantes expectativas, mi deseo conciente es el de no postrarme ante ella. Gracias por las flores. Vale.
leo — 22.11.2006 — 19:05