Poniente sur

El placer clandestino

miércoles, octubre 25, 2006

Ayer, en el Metro, una mujer casi como cualquier otra posó su espaldariposa sobre mí antebrazo más sensible y yo serio pero clandestinamente contento; y ella al celular hola Rogelio, sí, soy yo, y reven el jueves y Julia va ir conmigo y bye, y luego Julia le platica de en la tarde, y nada, ni la gente que subió en Hidalgo ni la que bajó en Balderas, altera su plática o posición, acaso sea precisamente por la gente que ni baja ni sube; y debajo de su espalda mi antebranónimo que no se hace notar y calla el placer con tal que dure, y ella que lo piensa no antebrazo sino punto-estratégico-a-modo-en-el-cual-recargarse-cuando-el-Metro-va-así-de-lleno-y-se-vale; y pensé en el atrio de una iglesia en que alguna vez un guante tocó un abrigo y la piel que estaba detrás imaginó una caricia, imposible en presencia de abrigo y guante interfiriendo en aquella cita de la piel con la piel, o la vez que recogiste sus pasos y fuiste detrás, silenciosamente, y por las escaleras y por el andén y en la fila del RTP tú detrás contento hasta que volteó y adiós al encanto.

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Poniente sur, apuntes personalísimos a manera de bitácora o íntimo diario o váyase a saber, es obra intelectual (las más veces no tanto) de Javier Pulido Luna. No se prohíbe ni se recomienda su reproducción total o parcial y ay de aquel que se atreva.