Y la ternura encarnó en ti
Y la ternura encarnó en ti.
Se hizo carne, aroma, lengua,
y me besabas entonces con los ojos abiertos.
Aquí, en el espacio entre la boca
y la mejilla que te ofrendo. Aquí.
(Sueños nupciales)
¡Qué fascinante estarte amando
a escondidas de tu madre!
¡Qué prodigio, qué alegría
estar contigo al borde de toda gloria humana
y de todas las catástrofes!
Oscurece.
Somos, en medio de la noche,
ninguna palabra, una rodilla confundida,
una sola columna y un cuello trepidantes.
Y nos quitamos del mundo,
y celebramos la liturgia del beso y la caricia
desde la misma banca de cualquier parque.
