Hallarse
Vivo en un cuartito cerca de CU. A mi diestra hay una cama; a mi siniestra, un anaquel; frente a mí, una mesita y por ahí, en un rinconcito, un tendedero que improvisé. Tengo lujos de pequeñoburgués (que no pequeñoborgés) y carencias de otra índole. Pero estoy de maravilla. Llegué hará cosa de un mes y ya estoy de maravilla. No sé si en una de las mejores cien universidades del mundo. No sé si en una de las veinte mejores facultades de artes y humanidades. No me importa: estoy de maravilla.
En la UNAM, en la Facultad de Filosofía y Letras, asistiendo a mis clases de Lengua y Literaturas Hispánicas, comparto salón con catedráticos capaces (capaces de reprobarme en el más breve descuido) y compañeros que sonríen (y también platican y saben y conocen y gritan y mientan madres y escriben y tertulian y todo ésto es tan importante como que sonrían). Ahí hallo, por ejemplo, a Huberto Batis, cuya clase es una inusitada fuente de conocimientos sin orden aparente; hallo a Raúl del Moral, quién me ha ayudado a descubrir en mí al lingüista que todos llevamos dentro; a Tania Alarcón, que me alcanza un poema de Catulo y la primera declinación sin rosa; a Patrick Johansson, un francés muy mexicano que se doctoró hablando náhuatl en la sala de actos de la Sorbona; a Azucena Rodríguez, que nos platica de la Literatura y sus variopintas yerbas; a Germán Dehesa, a cuya clase acerca de Borges, por los trágicos e ininteligibles designios de los dioses, no pude asistir el martes pasado; por ejemplo.
Allí reconozco, por ejemplo, a Felipe, quien de continuo trafica con viandas y alimenta a la tribu; a Nina, que encuentra y/o hace cuates con terrible facilidad y frecuencia; a Saúl, valiente caballero que en buena hora ciñó la sombrilla; a Luis, víctima, al igual que yo, de las enredaderas; por ejemplo. Con ellos viajo en bicicleta, le doy una ojeadita al Espacio escultórico, departo en el Jardín de los calcetines y llego a anochecer en la Facultad.
Exenté el Taller de redacción. Me quité la barba y el bigote de chocolate, pero mis esfuerzos por aparentar la edad que tengo han sido inútiles. Me faltan ya nada más dos cosas para tener un hogar. De a pocos, me voy hallando.
El interminable 2 de julio
Yo he estado tentado a organizar una resistencia civil pacífica en contra de la resistencia civil pacífica. Un alma caritativa advirtióme que si ésta no tenía la calidad de masiva, fracasaría rotundamente. Estuve tentado entonces a plantarme en estratégico lugar a hacer tortillas y tamales. He escuchado a otros afirmar que la UNAM es, o debiera ser, un foco de agitación. Es lástima que en tiempos así nadie pugne porque sea, efectivamente, un foco, una luz.
En los días que vienen, según los enterados, va a estallar algo. Probablemente sea mi vesícula biliar. A mí me encantaría que fuera eso y no otra cosa.

pues si alguna vez pasa por la cafeteria de derecho, martes o miercoles, 2 de la tarde, podremos saludarnos maese…
felicidades y bienvenido!
Arboltsef: Esta es información privilegiada. Tarde o temprano allí habremos de hallarnos. Por más señas, porto morral y siempre aparento desorientación profunda. Gracias y ¡salud!
arboltsef — 9.9.2006 — 3:31
Me encanta que estés de maravilla, hermano universitario.
Carpe diem.
Un abrazo muy fuerte.
Dinosaurio: La maravilla habrá de alcanzarte a ti también. Abrazos dos e intercontinentales. Salud.
Dinosaurio — 9.9.2006 — 14:58
Me alegra de sobremanera que te hayas encontrado y que sientas que todos los esfuerzos, a tan sólo un mes de distancia, han valido la pena.
Un abrazo.
Sam
Sam: Vieras que la pena ni se ha sentido o ya se me olvidó. Un mes es muy poco tiempo, tomando en cuenta lo que me falta. Imagínate cómo me tiene a mí esta vertiginosa velocidad.
Samuel — 9.9.2006 — 19:11